
La celebración de la Junta o Asamblea General Ordinaria es una obligación societaria establecida en el artículo 234 de la Ley de Compañías. Todas las compañías deben reunirse al menos una vez al año, dentro de los tres meses posteriores al cierre del ejercicio económico, es decir, hasta el 31 de marzo.
Esta reunión constituye un espacio fundamental para la toma de decisiones estratégicas y el adecuado funcionamiento del gobierno corporativo.
De acuerdo con el artículo 231 de la Ley de Compañías, en la junta general ordinaria deben abordarse, entre otros, los siguientes asuntos:
1. Aprobación de información financiera
La junta debe conocer y aprobar los estados financieros, cuentas e informes presentados por los administradores, así como los informes de comisarios o auditores externos, cuando corresponda.
2. Determinación de remuneraciones
Se establece la retribución de administradores, comisarios y miembros de los órganos de administración o fiscalización, cuando esta no se encuentre definida en los estatutos.
3. Distribución de utilidades
La junta también resuelve sobre la distribución de dividendos y analiza operaciones relacionadas con activos esenciales de la compañía.
Además, la junta puede tratar otros temas incluidos en el orden del día y tomar decisiones relacionadas con la suspensión o remoción de administradores, cuando sea necesario.
Cumplir con esta obligación no solo responde a un requisito legal, sino que también fortalece la transparencia, el gobierno corporativo y la toma de decisiones dentro de la empresa.
Una correcta gestión de las juntas generales permite:
Si tu empresa necesita apoyo para cumplir correctamente con estas obligaciones, nuestro equipo está listo para acompañarte en cada etapa del proceso.
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